El proyecto

Un poco de historia

En el año 2004, en un congreso sobre “Educación para la Paz” en Madrid, Nieves González Ardura, fundadora y presidenta de la asociación y Trinidad Diéguez Roa, vicepresidenta (Profesora de Educación Secundaria en Málaga) coincidieron y conocieron al monje budista Bhante Pannasekara, de Sri Lanka, que lleva más de 20 años viviendo en Tanzania. Es embajador de Paz en el continente africano y preside misiones de ayuda humanitaria y cooperación internacional en dicho continente. Había recorrido 32 países trasladando la situación crítica de la infancia en Tanzania y fue en España donde fructificó la semilla de solidaridad, naciendo la idea de constituir una asociación que promoviera acciones de cooperación al desarrollo y educación, logrando una atención integral a los niños de la calle, para ayudar a recuperar su infancia perdida y facilitar oportunidades para el logro de una vida digna y un futuro esperanzador.

A día de hoy varios miembros forman un equipo consolidado activo, que de manera totalmente altruista y voluntaria organizan actividades solidarias, como en este caso, esta propuesta para los centros educativos, fomentando los valores de la educación y cooperación entre ambos países y entendiendo la interdependencia mutua que tenemos.

 

 

 

El proyecto

La Asociación Dar Es Salaam es una ONGD española prodesarrollo, sin ánimo de lucro que nació en Madrid hace 13 años con la intención de crear un Hogar-Escuela para niñas y niños huérfanos de las calles de Tanzania y cubrir todas sus necesidades. Toma su nombre de la capital de Tanzania Dar Es Salaam, por su precioso significado “Puerta (o entrada) de la Paz”.

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El proyecto de la Asociación Dar Es Salaam se ha ido realizando por fases. En el pueblo de Chanika, a 30 km de la capital, se compró un terreno, se abrió un pozo, y se han construido, a lo largo de varios años, los cuatro pabellones que constituyen actualmente el Hogar-escuela “Kind Heart África”. Es un centro de acogida y residencia habitual de unos cien niños/as huérfanos, sus cuidadores y educadores, que además les proporciona una vida digna, manutención, escolarización, educación, atención sanitaria, mucho cariño y un futuro lleno de esperanza.

Actualmente, para sostener todos los gastos de funcionamiento y mantenimiento que genera un Hogar-Escuela con más de cien residentes, se sigue necesitando la colaboración económica y la solidaridad de muchas personas, pues en Tanzania, como en la mayor parte del continente africano el SIDA y la pobreza hacen que muchos niños y niñas no tengan nada día tras día, y fácilmente mueran por abandono, desamparo, hambre, enfermedades y otros peligros de la calle. Con este panorama el acceso a la sanidad y a la Educación es un privilegio de pocos ya que no son gratuitas.

 

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